En contraste con el ritmo fragmentado y acelerado de la vida contemporánea, “Galaxias” es una invitación a reclamar la atención a través de la contemplación del tiempo infinito y no lineal. Esta serie de pinturas abstractas utiliza espirales vibrantes y formas elípticas para proponer una visión del tiempo como un ciclo cósmico, donde el pasado, el presente y el futuro se disuelven en un flujo continuo.
Galaxias” explora la escala cósmica para conectar con experiencias humanas universales de asombro y pertenencia, recordándonos que, en la inmensidad del ciclo espiral, la observación paciente es lo único que nos devuelve la intensidad del momento presente. El uso de óleos y acrílicos de secado lento emula procesos de formación geológica o estelar. Paletas iridiscentes que se transforman según el ángulo de visión, exigiendo una observación activa. La espiral funciona como una metáfora visual de la eternidad; una curva sin origen ni fin que diluye la cronología lineal en una experiencia meditativa.
La serie BASILEA constituye una investigación pictórica sobre la fenomenología del alma y la persistencia del mito a través de la figura histórica de Arwa al-Sulayhi, reina y santa del Yemen medieval. A través del óleo sobre lienzo, la obra busca materializar el "reino invisible" de la energía, utilizando el color y la forma como vehículos de trascendencia metafísica. La figura de Arwa actúa como el centro de gravedad de la serie, encarnando un poder femenino absoluto que amalgama la estrategia política, la devoción mística y la belleza inmarcesible.
En conclusión, BASILEA es una declaración de principios sobre la capacidad del arte para habitar el cuerpo y el territorio, elevando la existencia física hacia una dimensión de permanencia espiritual.
Mi obra nace en la intersección entre la plástica y la filosofía, inspirada profundamente en el concepto de la levedad de Milan Kundera. En la serie Eternity, exploro la paradoja de la existencia humana: esa tensión constante entre el peso de nuestras responsabilidades y la "insoportable" libertad de un ser que no tiene retorno.
Eternity es la captura de un instante de plenitud absoluta. Es la afirmación de que el ser es capaz de habitar la libertad total a través de la emoción pura. Sin embargo, esa libertad tiene un costo: la fragilidad. Las flores que acompañan a las figuras simbolizan esa belleza que, por ser efímera y ligera, adquiere un valor eterno. Mi obra busca que el espectador experimente ese alivio existencial, donde el tiempo deja de ser una línea que nos oprime para convertirse en una esfera donde podemos, simplemente, ser.
Esta serie de obras nace de una devoción profunda por Miami Beach, una ciudad que no solo habito, sino que siento como una extensión de mi propia identidad. A través de las icónicas casetas de salvavidas, busco capturar la esencia vibrante de este ecosistema: la exhuberancia de sus cielos infinitos, la alegría rítmica de su gente y esa luz única que transforma el color en una experiencia sensorial pura. Utilizo el color no solo para describir el paisaje, sino para evocar la energía vital de Miami. Cada tono es una nota en una sinfonía de gratitud hacia una tierra que celebra la vida bajo el sol.
Sin embargo, mi mirada va más allá de la superficie tropical. Me apoyo en las palabras de Pablo Neruda: “Te amo como se aman ciertas cosas oscuras, en secreto, entre la sombra y el alma”.
Aunque mis lienzos desbordan color y luminosidad, el trasfondo de la obra es ese amor "secreto" y personal. Las estructuras de las casetas se yerguen como centinelas solitarios que observan impasibles el ritmo palpitante de Miami, situándose en ese refugio emocional entre lo tangible (la madera, la arena, el mar) y lo intangible (el sentimiento, la memoria y el espíritu de la ciudad).
La serie Hurricane, compuesta por 33 pinturas monocromáticas, nace de una exploración profunda sobre la fuerza indomable de los elementos. Comisionada en 2013 para el Hotel Preciados en el corazón de Madrid, esta obra propone un diálogo entre la quietud del espacio arquitectónico y el dinamismo caótico de la atmósfera.
Trabajar exclusivamente con una paleta de blancos, grises y negros supuso, por primera vez en mi carrera, un desafío revelador. Al prescindir del color, la narrativa se traslada por completo a la textura, la profundidad y la emoción pura. Esta restricción cromática me permitió capturar la esencia vibrante de la naturaleza de una manera más visceral, una experiencia que hoy sigue siendo un pilar vital en mi práctica artística.
El concepto central de la serie se inspira en la energía del movimiento perpetuo: tornados que desafían la gravedad, el comportamiento errático del mar y la densidad de las nubes en plena transformación.
Este estudio visual conecta con la raíz misma de la palabra: el término "huracán"encuentra su origen en el vocablo maya Jun Raqan (Huracán), el dios del viento, la tormenta y el fuego.
Mi obra nace de una fascinación por la estética del deseo en un país profundamente erotico, pero busca trasladar esa pulsión desde lo explícito hacia la poética de lo cotidiano en Brasil. Esta serie de pinturas —expuesto en la Fundación Telefónica de Madrid en 2010— es una exploración de la intimidad que reside en los gestos mínimos: el descanso bajo un sol abrasador, el roce casual en un autobús saturado o el sonido de la selva en el beso de dos enamorados.
En esta serie el cuerpo es el protagonista absoluto, Al considerar la piel como Territorio, No obstante, aquí el cuerpo no solo es objeto de deseo, sino un contenedor de historias. Me interesa la piel brasileña como un lienzo donde el clima, el trabajo y la identidad se manifiestan a través de la textura y el color. Mi intención es demostrar que la sensualidad brasileña no es un evento aislado, sino una atmósfera constante que permea lo doméstico y lo público. Utilizo una paleta que evoca el calor húmedo del trópico. Las sombras contrastan con la "luz devoradora" de Brasil, la cual tiende a aplanar las formas y resaltar la crudeza de la realidad.












